El kintsugi es una antigua técnica japonesa que me inspira profundamente. Consiste en reparar objetos de cerámica rotos, convirtiendo las fracturas en una parte valiosa de su historia. Esta filosofía nos invita a reconsiderar la manera en que miramos nuestras «piezas rotas» y a reconocer en ellas opportunidades de crecimiento y transformación.  De la misma forma, mi objetivo como terapeuta es acompañarte a integrar tus partes fragmentadas de un modo significativo y fortalecedor. No representan debilidad ni algo que deba ocultarse; al contrario, son recursos valiosos que esperan ser reconocidos, resignificados y recolocados en su lugar.  

El proceso de sanación que te propongo, como el arte del kintsugi, se basa en reconocer y aceptar tus fragmentos internos (emociones, impulsos, pensamientos…), del mismo modo que en la cerámica rota primero se identifican las piezas. Luego, en reparar y resignificar a través de la mirada, la expresión emocional y el apoyo terapéutico. Y, finalmente, en recolocar cada fragmento otorgandole un nuevo valor, como en el kintsugi se resaltan las cicatrices con oro.

En ambos procesos la paciencia y el tiempo son esenciales; no se trata de una reparación instantánea, sino de un proceso delicado que requiere cuidado, atención y presencia.

El proceso terapéutico

Reconocer los fragmentos

El primer paso es tomar conciencia que un objeto roto no se tira, sino que se honra su transformación. Lo mismo ocurre con nuestra historia, cultivando la amabilidad hacia ella. Se reconocen las grietas y los fragmentos en nuestra vida generados por traumas, fracasos, pérdidas, inseguridades.

Mirar sin juicio

En esta fase, se transforma la fractura en algo valioso. En el kintsugi, antes de volver a colocar las piezas, hay que ordenarlas, limpiarlas y, si necesario, repararlas. En terapia, esto se traduce en aprender a mirar nuestras heridas y las partes que consideramos «feas», a escucharlas y aceptarlas como parte de nosotr@s.

Recolocar

Cada parte encuentra de nuevo su sitio. Como en la cerámica reparada, donde las piezas vuelven a ensamblarse, en ti los fragmentos empiezan a conformar una nueva forma de unidad. No se trata de ocultar las cicatrices, sino de integrarlas con dignidad.

Integrar y brillar

El último paso es abrazar nuestra historia que ya no es solo reparación, sino transformación: las piezas ahora resaltan con el “oro” de este proceso, son una parte valiosa de nosotr@s. Lo vivido se convierte en fuente de fuerza, autenticidad y belleza.

Enfoques hacía la sanación

En un mundo donde la inmediatez domina nuestra vida cotidiana, es fácil sentir la presión de sanar rápidamente, de encontrar respuestas inmediatas y de evitar el malestar a toda costa. Sin embargo, el proceso de sanación emocional no puede forzarse ni apresurarse. Así como una obra de arte requiere tiempo, dedicación y atención a los detalles, nuestro bienestar emocional también necesita paciencia y espacio para florecer.

En terapia, este principio cobra aún más relevancia. No se trata de encontrar soluciones inmediatas, sino de construir un espacio seguro donde podamos explorar nuestras emociones sin miedo ni juicio. La paciencia nos permite abrazar cada parte de nuestra historia, reparar nuestras heridas con compasión y redescubrir nuestra fortaleza interior.

Al igual que un artista que cuida cada pincelada o un escultor que moldea con delicadeza, la sanación emocional es un proceso de creación en sí mismo. Requiere tiempo, cuidado y, sobre todo, la certeza de que cada transformación, por sutil que sea, nos acerca a una versión más auténtica y equilibrada de nosotros mismos.

Mi acompañamiento se basa en los que han sido, ante todo, herramientas fundamentales en mi propio camino de desarrollo y transformación personal: la terapia Gestalt, la No Dualidad, la terapia Sistémica, el Sistema de Familia Interno (IFS) y la Hipnósis. 

Terapia Gestalt

La terapia Gestalt es un enfoque humanista centrado en el aquí y ahora que promueve la conciencia, la responsabilidad personal y el contacto auténtico. Es una poderosa herramienta para la integración de partes internas fragmentadas, favoreciendo la coherencia entre pensamiento, emoción y acción. Ayuda a reconocer patrones limitantes y estimula la autoexploración, la creatividad y la transformación personal.

El camino hacia la Unidad

En distintos lenguajes, la No-dualidad, la Terapia Sistemica y el IFS comparten una visión común: cuestionan y superan la idea de un «yo» individual y aislado. Nos muestran que somos un conjunto de partes, vinculad@s con nuestro sistema de pertenencia y que no estamos separad@s del mundo ni de la realidad externa. Lo que percibimos como fragmentación forma parte del camino hacia una experiencia más amplia de plenitud. La sanación y la armonia surgen al integrar lo que ha quedado excluido, al reconocer que ya somos totalidad. Y este movimiento ocurre a través de una actitud de presencia, escucha y compasión. No se trata de luchar contra lo que duele o molesta, sino de darle – o devolverle – su lugar. 

Hipnosis y Bioregresiones

La hipnosis y las bioregresiones permiten acceder a niveles profundos de conciencia donde se alojan memorias, emociones y partes internas no integradas. Desde un estado ampliado, es posible revivir experiencias pasadas y resignificarlas. Este proceso facilita la liberación de bloqueos, la sanación emocional y la integración de aspectos olvidados o reprimidos, devolviendo coherencia, comprensión y bienestar al presente.